Deborah, Rafael y Yu

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Os cuento la historia de tres personas que no se conocen. Nunca se conocerán y nunca sabrán lo que pueden llegar a estar relacionadas. Sus nombres son Yun, una estudiante de Chongching. Deborah, una desempleada de Southampton y un inmigrante mejicano que recoge algodón en North Carolina, cuyo nombre es Rafael.

Hace más de 3 años Deborah, recibió una llamada en su oficina. Era el Señor Wang, el jefe del padre de Yu que con la ayuda de un intérprete pregunto cal era la rutina, cual era el trabajo diario, cual era el funcionamiento interno de la fabrica de motores que Deborah dirigía. Ella se negó. A los dos meses recibió la carta de despido y vio un anuncio en la prensa donde leía que su empresa abriría una nueva planta de ensamblaje en Chongching, China. Chongching es una ciudad de más de trece millones de habitantes cuya municipalidad engloba un terreno mayor que Austria y unos 30 millones de trabajadores.

Deborah se quedó sin trabajo a sus 53 años, el maravilloso mundo color rosa desapareció. Ella nunca se preocupo de reciclarse así misma, se dedico a hacer durante 20 años lo mismo y cuando no pudo hacerlo, no supo hacer otra cosa.
El jefe de Deborah estuvo unos meses en China, ofreció toda su ayuda. Un año más tarde coincidió en la oficina del paro con Deborah. No se hablaron.

Yun estudia en Chonching. Todas las semanas coge un autobús desde su aldea, hasta la estación del tren. Una hora en tren y otro autobús la llevan a la residencia de estudiantes. Ha oído historias de compañeras desaparecidas, pero a sus 16 años solo piensa en tener un trabajo en una oficina, un móvil y no quiere casarse. En la aldea visito a su madre que vive sola desde que su padre emigro a la ciudad, para trabajar en una nueva fabrica de motores ingleses, que ofrecía un buen salario no lo suficientemente grande como para poder volver a casa los fines de semana. Tan solo llega para alcohol, tabaco, mandar dinero a casa para los estudios de Yu y de vez en cuando visitar algún burdel.
Rafael recoge algodón de sol a sol, su dinero va para el pueblo en Méjico y lo que queda lo gasta con orgullo los sábados emborracharse con cerveza barata de Walmart.

Walmart es la mayor cadena de distribución mundial. Su eslogan, siempre bajos precios. Walmart tiene sus factorías en Chonching. Rafael recoge algodón, su jefe estadounidense lo exporta a China, que fabrica ropa barata y electrodomésticos baratos que Deborah consume. Walmart da trabajo a trabajadores en USA, China, empresas de importación , de exportación y a los barcos. Estos mueven mercancías por el planeta a ritmo del dólar, lejos quedaron los remos.

El padre de Yu, esta mañana casi ha sido atropellado en la calle. Era un BMW blanco, con asientos de piel blanca, con una funda para el volante de pelo blanco, con muñequitos en la bandeja de atrás. La conductora era la mujer del jefe del padre de Yu.
Tan solo ha sido un par de metros antes de la plaza de garaje del BMW blanco. El padre de Yu estaba barriendo el garaje. Sobresueldo.
Del BMW blanco ha salido una mujer espléndida. Bolso Louis Vutton, cazadora Burberrys, zapatos de tacón blancos, pantalones rosas, calcetines verdes, y unas gafas enormes. Su mirada de indiferencia no ha molestado al padre de Yu, el seguía limpiando.
Como todos los martes a la 11 de la mañana, después de dejar al niño único en el colegio canadiense, visita la oficina de su marido. Esta mañana como la de ayer y la de mañana fue de shopping, compro entre otras muchas cosas un cuchillo japonés de porcelana, una cafetera italiana, un aparato de gimnasia con la bandera finlandesa aunque ella no sabe donde esta Finlandia y un sofá ingles. Un sofá de importación.

El marido de Deborah se dedica a hacer sofás en un taller de barrio, cada vez tiene menos trabajo artesanal, solo se dedica montar las piezas que le llegan desde China. El sillón queda precioso con esa tapicería de algodón que recogió Rafael. Todo viene de China, él solo lo monta. Los beneficios han bajado pero todavía son mejor que nada.

En Chonching tener trabajo es una bendición, y un reclamo para los millones de aldeanos que emigran a la ciudad. En una semana de trabajo el padre Yu puede ganar 11 libras, igual que Deborah en una hora. El motor es el mismo, la misma fabrica, el mismo patrón. GM lo sabe. Apple lo sabe. Walmart lo sabe.
La mujer del jefe compro el sofá porque es extranjero, posee ese plus de calidad que tiene todo lo extranjero. Deborah compra en Walmart porque es barato.
En una casa china posiblemente se coloque el sillón al lado de la estatua egipcia o del león de piedra chino, pero si es posible se le dejara la etiqueta colgando. Todo el mundo que lo vea ha de saber que es extranjero.

Yu no sabe aún que ocupara un lugar en una cadena de montaje. Ella estudia inglés y no quiere ser una de esas niñas que con 16 años son explotadas en karaokes de la gran ciudad. Los mismos karaokes donde acostumbra ir el jefe del padre de Yu. O peor aún, acabar en un burdel de carretera donde acostumbra a ir el padre de Yu.
Apple vende un Ipod por 299 dólares en Chicago. Lo fabrica a 4 dólares en Chongching. Yu tiene un Ipod.
El padre de Yu no soporta a su encargado, un niño de 28 años taiwanés que estudio en North Carolina. El encargado tiene la difícil tarea de hacer la fabrica eficiente y el compromiso de ser el chivato. Un trabajador ineficiente será remplazado por otro. China tiene más de mil millones de trabajadores ineficientes preparados para hacer la tarea.
El padre de Yu ganaría un dólar al día si trabajara en la construcción. Tendría la desgracia de la lluvia y perder cada día de sueldo que llueva y no se pueda trabajar, en la fabrica esta a salvo de la lluvia y todos los días a las doce recibe su plato de arroz con vegetales, tiene una cama en una habitación compartida con otros 9 obreros y si gana a las cartas después de cenar conseguirá un paquete de tabaco. Los compañeros del padre Yu, saben que los americanos son ricos, que todos son ricos.
En la fabrica los jefes son chinos, estudiaron fuera, aprendieron fuera y volvieron con la lección aprendida. Salario bajo, materia barata, ganancia segura. El jefe del padre de Yu, consiguió estudiar fuera gracias al dinero de la familia. Fue una gran suerte que el abuelo que aunque no sabia ni leer ni escribir, fuese leal al partido comunista durante la Revolución y consiguiera hacerse con la dirección de una mina de carbón en Shanxi.
El jefe del padre de Yu juega a golf acompañado de un inglés que trabaja en la fabrica. Control de calidad europeo. Nunca hablan más de las 3 palabras que saben en común. El jefe pasea junto a él por la casa club como si fuera su sobrino.

Los chinos emigran a la ciudad porque en el campo no tiene nada que ofrecer. La madre de Yu esta feliz. No tiene a su marido pegándola después de cada borrachera. Es feliz porque su marido trabaja en la ciudad. Yu es feliz, aunque no sabe que su madre fue vendida por su abuelo a cambio de un puñado de trigo.

Deborah esta buscando trabajo, la garantía social acabo. Su hijo mayor estudia en Londres y trabaja de reponedor en Walmart. El hijo de Deborah quiere viajar fuera a buscar trabajo mientras trabaja y se emborracha y fuma porros o come LSD cuando no trabaja. Su hijo pequeño quiere unas zapatillas que cuestan 80 libras, son unas nuevas Nike. Las del año pasado ya no están de moda.

Deborah vuelve a casa destrozada cada día, portazo tras portazo, su energía se agota y ya no sirve para recargarla volver al hogar. Nunca se atrevió a luchar por si sola, nunca dio el paso y ahora ve como sus amigas que si lo hicieron viven muy bien. Hace ya 4 meses que no se tiñe el pelo y las raíces la destrozan por fuera, la matan por dentro.

Yu, a veces se cruza con un chico muy guapo, que mientras exhala el humo de tabaco barato, bromea con sus amigos sin saber quien es Yu. Yu sabe donde trabaja el y sabe que la fabrica siempre estará allí, que nunca se ira, que su novio tendrá un trabajo para toda la vida y que sus necesidades serán cubiertas. Yu vive el sueño americano. Las amigas de Yu decidieron ser la mujeres de compañía de viejos ricos. Una manera más corta de conducir un BMW blanco, llevar un abrigo de pieles o una camisa D&G.
En Chonching, en cada esquina la música suena mientras grupos de 100 o 200 personas disfrutan bailando melodías.

En Chonching, a un amigo de Yu le gustan otros hombres. Se mueve en un círculo peligroso, lugares ilegales llenos de militares y policías consumiendo alcohol, donde a cambio de un rato de compañía puede conseguir mucho dinero. A otro amigo de Yu le gusta Yu pero nunca se lo dijo.
La madre de Yu ha tenido suerte. Ella vive apenas a 50 kilometros del terremoto que asoló Sichuan hace apenas 4 años. Yu no murió y Yu asegurara al hogar un dinero cuando sea mayor, ella no tuvo la mala suerte de perder a su hija como le paso a muchas familias. La política de un niño del Gobierno dejo a muchas familias huérfanas de niños y de futuro.
El Gobierno ha basado la política en proporcionar a todo el mundo un plato de comida y un sitio donde dormir. En la casa de Yu nunca hubo amor.

Rafael espera el día en que pueda volver a su pueblo en la montañas, no quiere seguir recogiendo tabaco, algodón o en la granja de pollos dependiendo de la temporada, quiere volver con los suyos. El día que regrese sus hijos no estarán, habrán huido a otras ciudades, a crear otras familias.
El jefe de Rafael amenaza con cerrar el rancho todas las semanas. El jefe de Rafael ha hecho una fortuna. El jefe de Rafael el año pasado visito algunas ciudades de China, buscando inversiones interesantes, consultando proveedores, interesándose por el metro de fábrica cuadrado y quedo sorprendido de los precios y de la calidad de los productos. Hizo cuentas y descubrió que productos elaborados y transportados desde China son más baratos. Además se ahorra IRPF, Seguridad Social….
Rafael seguía bebiendo cerveza, soñando el día en que volverá a las montañas.

Rafael es médico, estudió en Buenos Aires con una beca estatal. Nunca miro alrededor, nunca se dio cuenta que en su misma facultad había otros 600 médicos compañeros de promoción, nunca pensó que no habría enfermos para tantos médicos.
Yu ha visto una oferta de trabajo en una fabrica de ensamblaje de electrodomésticos para Walmart. Piensa que podrá estudiar después de salir del trabajo aunque no vaya a clase.

El hijo de Deborah tiene un amigo, Mike, juntos asistirán a una manifestación en contra de la clase política en el centro de la ciudad. Antes de la manifestación han quedado con Blacky, que es quién les vende la marihuana. Eso y una botella de whisky del fin de semana pasado servirá para manifestarse. Levis, zapatillas Vans, camiseta Rip Curl y gorra Nike. Como mañana no trabajan y los estudios están olvidados tiene la suerte de poder manifestarse un martes por la tarde. Irán en coche.

En China todo es ilegal y tolerado. Juego, religión y corrupción conviven. El capitalismo regido por el comunismo. La mayor paradoja que ofrece China. El jefe de Yu y su mujer compraron hace un mes un frigorífico americano de dos puertas.

Yu es feliz, no, ella no se para a pensar en esas cosas. Cantos de sirena y amigas pintadas, con faldas cortas le ofrecen un mundo mejor, repleto de todo y vacío de libros. A Yu no le interesa la cultura, ni sus tradiciones, ni la historia de su pueblo. Nunca visito la biblioteca de la facultad.
Yu ama a su país y odia a su gobierno. El jefe de su padre ama China y ama al Gobierno.

Deborah tiene una cocina gigante y una puerta automática que se abre y se cierra sola en el garaje.
China no puede adoptar una democracia porque desequilibraría el estado. Yu no sabe nada porque los periódicos, las televisiones y las radios no informan, tan solo reproducen las consignas del partido, toda la información queda sepultada por el bien de China.
Deborah escucha políticos corruptos, la madre de Yu escucha políticos corruptos. A ninguna de las dos les interesa, están tan acostumbradas a ello que no le prestan ni la mas mínima atención.

Buick ha vendido más coches en China que en en USA en 2010. En Pekín hay 2000 mil coches nuevos al mes. Compradores en muchas ocasiones de su primer volante, porque el triciclo o el carro no lo tienen, y que desean poder mandar la foto del concesionario a su remota aldea. El carnet lo compraran a un funcionario corrupto.

Mañana Deborah visitara otra feria de trabajo, Yu ira a clase y Rafael a la plantación.

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