Duchas calientes

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Existen en la red algunas opciones de hospedaje para las personas que se encuentran de viaje, la más conocida entre ciclistas en warmshowers. En esta página mi perfil presentación es el siguiente:

The real ¨warmshowers¨are not registered in this website. Thank you to all of them though. They don´t know that there is a website where you can contact people in advance and have the possibility to have a rest at their place during your trip. They simply give you a bottle of water, some food, a sleeping spot, or just a smile,…

This is my opportunity to return the same hospitality I have received,… living in a big city is very difficult to find people cycling, so you can contact me online.

Viviendo en una gran ciudad es mucho más complicado el recibir la visita de un desconocido. Nadie va a llamar a la puerta de tú casa con el termo en la mano en busca agua caliente. Por eso en estos tiempos se recurre a la red, al contacto online en las ciudades.

Eso no ocurre en el campo, en el campo la gente abre la puerta de su casa al desconocido. Ni siquiera eso, porque en el campo las puertas están abiertas. Quien recibe pone todo a disposición de quien necesita una sombra, una cama, un trozo de pan y un vaso de agua. Quien viaja no pide más y quien hospeda no quiere nada a cambio.

He visitado zonas donde la hospitalidad es ley, zonas remotas, desérticas, donde se sabe de la importancia de dar cobijo. Un lugar donde colocar la tienda al resguardo del viento. No hablemos de los nómadas, esos son caso aparte en la ceremonia de la hospitalidad.

La semana pasada recibí la petición de Jeon , un chico coreano que viene del norte y va hacia el sur, en bicicleta. Yo estuve en Corea el año pasado y sin dudarlo le acepte, era una posibilidad de devolver a ese pueblo una minúscula parte de lo que ellos me ofrecieron.

Fuí a buscarle a People Square, llegamos a casa, se lavó y se sento junto a la estufa mientras yo le preparaba un cafe. Ha estado en casa tres noches. Va camino de Singapur e Indonesia.

Una amiga a cuyos oídos llego que había un chico en mi casa se le ocurrió la idea de ofrecerle una semana en su casa a cambio de cuidar a sus mascotas. Lo bueno de viajar sin tiempo es que los planes surgen en ruta y son totalmente adaptables. Jeon aceptó. Era una semana más en Shanghai que como me dijo podría dedicar a mejorar su chino.

Tan solo unas horas después la invitación fue cancelada, la excusa fue ¨ – Y si me roba?¨.

Nada más. La única razón para negar cobijo a un viajero era el miedo a perder bienes materiales.

En ese momento el chico quedó chafado, yo quede chafado. Yo no tenía ninguna responsabilidad del hecho, pero como viajero me sentía mal. Paso un rato y decidimos salir a cenar. Durante la cena me dijo, – ¨no hay problema, mañana es un día nuevo y seguro que me pasa algo diferente, conoceré a otras personas, no te preocupes de verdad que no hay problema, esto es parte del viaje.¨

Jeon sigue viaje, esta mañana tras el cafe nos hemos dado un abrazo y he visto como su silueta se alejaba. Su bicicleta y él van en busca de nuevas sensaciones, nuevos encuentros, personas y paisajes.

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