Corea del Sur 2014

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Viajé con el equipo BurgosBH para disfrutar el Tour de Korea pero me lleve a Milana. 

En Corea hay coches Samsung, si, si, Samsung con motor Renault. Una de las locuras de la galaxia tecnológica que absorbe todo en este pais.

Todo esta mecanizado, la siembra , la recogida, la limpieza de las calles, la taza del water con mil botones, uno para limpiar, uno para secar, Flush¡ con un ventilador que apunta directamente al ojete.

Invernaderos y granjas con música, verlo, digo oírlo para creerlo. Ellos dicen que la música clásica ayuda a crecer más felices a sus mercancías y obtener mejores productos. La ruta se desarrolla junto a inmensos invernaderos que vadean la orilla del río, el carril bici no entra en las ciudades con lo que se pierde un poco el contacto con la población local pero ofrece una gran variedad de productos a la hora de preparar la ensalada nocturna, acampado junto a los ríos .

Yo, que casi me considero chino, que vivo en el completo desorden pekinés, alucino con tanta rectitud, con tanta limpieza, con tanta norma de cortesía. Y echo de menos ese lado rebelde de la vida, que da la improvisación.

Una población que vive para su móvil, jóvenes generaciones que dedican todo su tiempo a mirar la pantallita, que no preguntan a su alrededor, que no viajan sin GPS no vayan a perder el camino, ese camino, el carril bici que une Incheon en el noroeste con Bushan, la segunda ciudad más grande de Corea tras Seúl en el extremo sureste del país.

Por primera vez en un viaje cuando llegue al lugar de inicio de ruta, a Milana la atendió el mecánico de un equipo profesional ciclista, gracias Papo, él fue quien monto la bici. Tras la disputa del tour de Korea, volví a ver a Peng, fue quien el primer día la recogió en el hotel y la devolvió para iniciar ruta. Gracias amigo. Peng visitó mi casa en 2009 en Pekín durante su viaje en bici desde Seul hacia Europa y Africa. Solo llego hasta Serbia, no era su plan el quería seguir más tiempo, pero en 2011 acabo su viaje al conocer a quien hoy en su mujer, una chica serbia que hoy también vive en Seúl.

Comencé el lunes 16, me sobrepasaban bicicletas muy caras, extraordinariamente caras para mi gusto, y extraordinariamente caras para el uso que les dan su propietarios, no hace falta tanto, o ¨demasiado plato para tan poco gato¨ como decimos en Madrid. Ademas esas bicis cuentan con todo tipo de soportes, para el móvil, para la luz, para la radio, y lo que me cuesta mas creer, es como a una bici americana de muchas cifras o una italiana de ciclismo de competición se le puede poner un estabilizador de posición como dicen los fabricantes o ¨pata de cabra¨como decimos los mortales.

Entre todos esos velocípedos inicio Milana su marcha, limpia y engrasada, lucia su mejor versión, todo limpio en la alforja y ganas de conocer el país, de salirse por ratos de la ruta marcada, a conocer aldeas, a pedir agua a lo lugareños, para poder entrar en sus casas, ver como viven, lo que tienen y lo que no tienen que de eso hay poco, tienen de todo.

En la ruta hay duchas, si duchas, peldaños para facilitar la monta y desmonta del ciclista, aseos cada kilometro, carteles cada cien metros, carteles con mapas, con indicaciones de desnivel, carteles en coreano y ninguno en inglés. Eso es un juego divertido al principio que obliga a aprender el carácter de la ciudad a donde vas y luego reconocerlo en las señales.

Tampoco hay mucho lugar para perderse. Cuando te sales de la ruta, para ir al supermercado o buscar un restaurante siempre hay alguien que se acerca y te dice que hay una ruta…. el nivel de inglés es muy elevado entre los jóvenes, un inglés con un acento norteamericano muy marcado. Y es que para su bien, la mitad de la población escolar cursa idiomas en USA.

El beisból es su deporte. Nada de publicidad de mundial FIFA.

Los jóvenes tienen que cumplir dos años obligatorios de servicio militar, el país vive en estado paranoico para con sus vecinos del norte, o como ellos dicen amenazados por China. En la ruta he visto niños con K2 en sus manos, tanques, y ¨cazas¨ sobre volando mi cabeza casi todos los días. No les he hecho ninguna foto, no me interesan.

Compartí ruta con algunos chicos que me explicaban las ganas de pertenecer al ejercito, de defender su país, paranoicos los pobres, incluso uno viajaba disfrazado de Rambo con un machete de jungla, por un carril bici totalmente asfaltado, lo cual no deja de ser gracioso.

Salí del hotel, el primer semáforo a la izquierda, cien metro y cruzar el puente del río Hang, después seguir las indicaciones hasta Bushan, fácil e incluso en tramos aburrido.

Existe un pasaporte que se puede recoger en la primera estación, e ir rellenado con sellos en los puntos de acreditación, un gran recuerdo de globero que no tampoco es para mi.

En los pocos tramos donde se comparte calzada con los coches, estos son muy respetuosos, no pitan y esperan sin prisa el momento para adelantar.

Dos solos puertos si se pueden llamar así, dos ascensiones de 4 kms kms al doce por ciento y lo demás valle y valle y todo valle.

Las colinas sin habitar, muy verdes y frondosas, casa de multitud de pequeños animales, ranas, culebrillas, arañas, ardillas, en ríos navegables vacíos de barcos y de pescadores. No se si no hay peces aunque sus aguas son claras, limpias y no dan aspecto de estar contaminadas….

Junto a los ríos pequeñas aldeas donde sus gentes no son muy dadas al contacto, a saludar aunque si se les fuerza un poquito con muy afables, entonces si preguntan y hablan, aunque como en otras culturas asiáticas no dan la mano, abrazos, algo tan común para nosotros los latinos.

En esas aldeas existen muy pocas tiendas, no hay mercados y junto al carril bici tan solo se encuentran “Convenience Store”. Tiendas tipo 7 Eleven donde no hay fruta ni vegetales, tan solo platos para microondas y el agua es casi el doble de caro. En los pocos establecimientos que encontré el precio por un plátano excedía 1 euro y en muchas ocasiones se negaban a vender unidades, en paquetes de seis o de ocho los plátanos o las manzanas, difícil este país para personas que viajan con poco presupuesto.

En muchos de estos lugares, como ocurre en los países industrializados no se oyen sonrisas de niños, porque no los hay, porque hace tiempo la población emigro a la ciudad.

Todas ellas cuentan en la plaza mayor un cubiculo de agua caliente para lavar los pies, a modo de termas, yo no los he usado porque considero que es la mejor manera de agarrar hongos,… me da un poco de asco la verdad. tan solo usaba el grifo de agua fría para asearme al final del día antes de buscar el sitio de acampada.

El ultimo día fue la culminación de un viaje cicloturista, como las cosas se tuercen, se enredan y se desenredan sin pausa en un tobogán de sensaciones. Os cuento! es domingo cuando llego a las inmediaciones de Bushan, no todo abre como en China y toca buscar una tienda para embalar a Milana para el vuelo de vuelta. El día comienzo muy pronto, sobre las cinco, en Corea amanece a las 4 y anochece a las 7, cosas de los políticos y de los usos horarios. Son las 9 cuando encuentro una, me dicen que no tienen cajas y que estoy a 23 kms del aeropuerto, que el taxi será muy caro pero que conocen otra tienda mas cercana y que será mejor opción que me dirija allí, les llaman por teléfono para confirmar y me dicen que si, que no abra problema, tomo cafe con ellos, entonces pido entrar al baño y veo una ducha, por primera vez en mi vida tomo una ducha en una tienda de bicicletas.

Me encamino sin prisa y sin pausa hasta la otra tienda, mi vuelo es a las doce, voy sobrado! llego y espero, nada, esta cerrada y nada parece que vaya a abrir, pido ayuda a una persona que pasa por la acera, les llamamos por teléfono y me dicen que no, que hasta el próximo día, lunes, no abrirán, puff! chasco,

Busco el camino para ir en bici al aeropuerto después de comprar cinta adhesiva con idea de recoger cartones y fabricar una caja en la terminal, imposible ir en bici al aeropuerto! intento en metro, pregunto y tras dos paradas, a tan solo otras dos del destino aparece el revisor y me expulsa del vagón! solo autopista y Milana se niega.

Ok, paro a pensar, a tomar un cafe por menos de un euro en las multitud de máquinas que abarrotan la ciudad, no encuentro una solución, se acaba el tiempo! y decido montar en bici a ver que pasa. Antes (cosas del destino) paro a mear tras un árbol, estoy meando y veo una tienda de bicis abierta y con una caja sujetando la puerta! que suerte! me encamino hacia allí y en la tienda son todo amabilidad, tras empaquetar llamamos a un taxi, viene uno y me dice el chófer que la caja no, pero yo si, ósea que me lleva sin caja. Le miro sin hablar pero el entiende lo que digo, – tu eres tonto, no? ….

El señor de la tienda me pregunta a que hora es el vuelo y me dice que él tiene una furgoneta, que me lleva cuando cierre a las 7. Fin del problema, todo arreglado. Le ofrecí el dinero que costaba el taxi en la terminal y se negó a cogerlo! día de altibajos, de problemas y soluciones y un gran sabor de boca que me lleve de Corea y de sus gentes.

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