Ventajas vs Inconvenientes (de ser expatriado)

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Y escribo expatriado sin saber a ciencia cierta si soy expatriado de allí o expatriado aquí, o si soy expatriado cuando voy allí. En el fondo tengo dudas si tan siquiera si soy expatriado.

Expatriado según la definición es la persona que de forma temporal o permanente vive fuera del país donde nació. Existen cinco pasos que son asimilados por todo expatriado de larga duración: 1. Honeymoon o Luna de miel, todo es bonito, todo sorprende, todo es distinto, todo es maravilloso. 2. Empieza la dificultad, el registro, el banco, los impuestos y nadie te entiende. 3. Conoce el idioma y se empieza a conocer la cultura. 4. Hablas con todo el mundo, se echan raíces, antepones la cultura donde vives y la defiendes ante las características de donde procedes. 5. Volver al país de origen y añorar donde se ha vivido.

Entre el paso 3 y el 4 es cuando vuelves a tu lugar de origen y eres un desconocido. Yo escribiría sobre tres pasos que se producen en esas vueltas al hogar. 1. La primera semana, que bien que ha venido el exótico! 2. El exótico se disuelve en la rutina, – hoy no puedo verte! he quedado con mi novia. 3. Todavia esta aqui el exótico! que pesao!

El que vive en China cuando vuelve a su país de origen es ¨el chino¨, tiene cosas que contar, sitios que ha visitado, lugares que ha conocido, dice palabras en otros idiomas, tiene interiorizado expresiones en otros idiomas, viste de forma diferente, come diferente, mira a su alrededor porque entiende lo que oye, se hace fotos en un bar con un pincho de tortilla, pide un café en un bar y se sorprende al recordar viejos tiempos cuando no daba importancia a esa música celestial que procede de la cafetera, del vapor que calienta la leche, visita lugares de la infancia, se hace fotos en la puerta del colegio donde repitió dos cursos, saluda al panadero , se para en la escalera y besa a la vecina del tercero y se sorprende de que hace años quedo viuda, soporta con estoicismo como sus amigos se rasgan los ojos mientras dicen ¨chinorris¨ y se sorprende cuando la gente de su alrededor dice que todo sigue igual, porque nada sigue igual, se sorprende cuando la gente dice que no ha pasado nada, porque si ha pasado, si, ha pasado el tiempo, ha pasado la vida. Pasea por las calles que le vieron crecer. Incluso visita museos en su ciudad. Visita, disfruta, conoce la ciudad. Habla con emigrantes de otros países porque conoce sus problemas, sabe lo difícil que es estar lejos de la familia, de los amigos, de la gente que quiere. Saluda a los turistas en su idioma. Indica lugares a turistas perdidos. Acoge a los visitantes/turistas con un abrazo. Bebe de su vaso e intercambia una sonrisa.

Cuando uno es expatriado de larga duración, aprende otros idiomas, no se sorprende ante la desconocido. No se desconcentra porque escucha palabras en otros idiomas, porque quien vive fuera habla uno o dos e incluso tres idiomas (castellano, ingles y chino), saluda en catalán y tiene amigos que defiende la integridad de su cultura, de su lengua, de las raíces de su familia, sean de Estella, de Reus, de Xinjiang o uigur, tibetano, turco o simplemente de otro lugar.

Un expatriado disfruta cada minuto que pasa en familia, es consciente de la distancia, del tiempo, de las relaciones, fortalece los lazos de unión con esa familia, habla con ellos de lo que nunca ha hablado. Un expatriado ve las noticias en otro idioma. Le interesa lo que sucede en otros lugares. Pierde la pasión por lo intrascendente, no trasnocha para ver fútbol e incluso piensa y defiende lo que opina un rival deportivo.

Un expatriado no echa de menos el chorizo, no echa de menos el jamón ni las patatas bravas, saborea todas los nuevos sabores que ha descubierto. Brinda en diferentes culturas. Respeta y quiere ser respetado. Echa de menos un plato de sopa que le ofreció una mujer  cuando tenia frío o un trago de agua cuando estaba sediento. Un expatriado saber decir hola y gracias en más de diez idiomas.

No entiende lo que significa la palabra hipoteca, la palabra funcionario, la frase ¨aquí todo igual, como siempre¨. Un expatriado toma conciencia del tiempo, sabe que no esta todo igual porque el tiempo pasa, sufre cuando ve a sus padres después de tanto tiempo, cuando uno de ellos tiene problemas de salud, cuando el otro no oye u oye poco, cuando los dos llevan gafas, cuando su pelo es blanco.

Un expatriado se pregunta si merece la pena alejarse de lo conocido para adentrarse en un mundo de desconcierto, de aventura, de ilusión y desilusión. Un expatriado se sienta en un banco a ver pasar el día a su alrededor, tomando consciencia de lo que deja atrás para reafirmar el sentimiento que le impulsa a seguir hacia delante. Sabe lo que pierde y esta muy orgulloso de lo que gana.

No tiene alas pero no tiene miedo a volar, no cuenta anécdotas, cuenta historias, derriba castillos con palabras y encuentra eco en sus conversaciones. Nadie contesta algo incomprensible, nadie hace gestos para expresarse delante de el porque comparte el idioma. Un expatriado mira al cielo y se lleva una imagen un recuerdo, una manta donde cobijarse en el futuro. Ha de andarse con cuidado, porque será objeto de bromas si se expresa con anglicismos, aunque no lo piense al decirlo. Ha dicho Typhoon! ha dicho taifon!

Un expatriado no entiende bipartidismos, de nuevas partidos politícos. Es ajeno a la rutina de su país porque se interesa por los problemas que le rodean donde vive, que le influyen, deja de lado inconscientemente aquello que dejo atrás.

Un expatriado escucha conversaciones sobre problemas que no le interesan y en muchas ocasiones sobre personas que no conoce.

Un expatriado actúa como un imán, es capaz de reunir a personas totalmente distintas, que pertenecen a grupos diferentes y que nada tienen en común, es capaz de engatusar a todos ellos mientras ellos se defiende como gato panza arriba un estilo diferente de vida. Mientras le ofrecen un trozo de jamón y le dicen ¨que esto no hay allí, eh¨. Da las gracias, besa a un amigo, abraza a un conocido. responde las preguntas una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, las mismas preguntas, si, dice que domina el idioma, como sino va a ser capaz de vivir allí tanto tiempo y ganarse la vida.

Un expatriado escucha a la misma persona la misma anécdota de su viaje de novios tantas veces vuelve a su país.

Un expatriado es empujado a cenar a un restaurante del lugar de donde viene y debe exhibir el nivel de idioma adquirido para pedir al camarero un vaso de agua mientras le miran 15 personas. Tiene tabaco exótico. Un expatriado va con su madre al cine, va con su madre al parque, de compras y hasta habla con esa persona que también vive en casa de mama.

Un expatriado se sorprende ante la mirada de la cajera del supermercado, se pregunta que pasara por su cerebro día tras día, tras su rutina y no consigue imaginar una vida igual. Responde las preguntas sobre su futuro, sobre sus inquietudes, sobres sus planes y recibe silencios. Esconde el libro que esta leyendo en inglés. Se separa de los turistas que vuelven a a casa en la ciudad donde esa vez le toca el transfer. Piensa en renovar el pasaporte que esta lleno de sellos mientras escucha al de antes contando otra vez la anécdota del reloj falso que compro en su viaje de novios. Escucha año tras año los mismo problemas, las mismas ansiedades de las mismas personas y ansia no verse nunca en ese lugar. Se reafirma. No entiende como repiten lo mismo una y otra vez sin hacer nada por cambiarlo.

Engorda dos kilos o tres en unas pocas semanas porque no deja de comer. Postres, dulces, guisados y pan. Mucho pan. Explica a quien le escuche que existe una tarjeta sanitaria internacional, como se pagan impuestos, como se hacen transferencias internacionales. Se echa la siesta.

Un expatriado saborea cada momento que vive en su lugar de origen. Da abrazos a los policias del aeropuerto. Maldice lo que un día dejo atrás. Protesta por las costumbres de su lugar de origen, que hace mucho tiempo no percibía y que ahora no soporta. Un expatriado se planta ante un grupo de amigos y no se rie cuando todos lo hacen porque no entiende el chiste salido de la televisión. Responde si ha comido perro, gusano o bebe zumo de naranja. Sí, donde vivo también hay naranjas!

Se extraña de ver a tantas rubias de bote. A tantas personas con barba de una semana. Pone la radio y escucha sintonias que le agradan. Sube la persiana y se extraña de que en una casa haya persianas. Pide tostada en un bar y grita si hay mermelada, se estremece abriendo el paquetito de las galletas preferidas de su infancia y saborea un buen vaso de agua del grifo. Bebe agua caliente, bebe té. Mira a su alrededor sin parar esperando a ver a alguien conocido.

Un expatriado no conoce a los hijos de sus amigos, a sus actuales parejas, confunde nombres, expresiones, necesita que le repitan a veces las cosas o se queda en blanco porque no recuerda como se dice algo y siente temor de decirlo en otro idioma porque sufrirá el escarnio de algún ultradefensor de la lengua patria.

Enciende la tele y no sabe la programación. No conoce a quien sale en uno u otro programa. Ve partidos de fútbol y no conoce a los jugadores. Abre un cajón de su antigua habitación y se enternece viendo la camiseta del equipo de fútbol del barrio. Un expatriado es capaz de visitar a un amigo que vive a 400 kilómetros.

Un expatriado es extranjero en su propio país. Y cuando vuelve a donde vive es extranjero tambien, seguira contestando si echa de menos el jamón, si sabe comer con palillos o si ha visitado la Muralla.

Un expatriado va al pueblo donde creció, coge la bicicleta que le regalaron en su comunión, se sienta en la cama y mira el poster de aquella modelo que le acompaño en tantas noches de soledad adolescente.

Un expatriado se sorprende de lo que su ciudad natal ofrece e intenta abarcar todo en un día, queda con diez personas a diez horas diferentes y cancela tres o cuatro citas al día. Visita familiares, aunque ellos no lo hayan hecho nunca anteriormente. Mira el móvil y no tiene cobertura. Mira el calendario. Mira la hora del vuelo.

Un expatriado se entristece cuando dice adios. Se le humedecen los ojos cuando mira a la persona del control de equipajes, mira una y otra vez para confirmar que sus seres queridos no le dejan partir, que le siguen con la mirada desde la barrera, alarga la estancia con la mirada, levanta el brazo y saluda con cara de gilipollas. Adios! cuidate y cuidalos! Volveré, no se cuando pero te juro que volveré , siempre seré de aquí aunque este tan lejos, aunque muchos días haga cosas tan distintas y este tan ocupado que no tenga ni un segundo para pensar en vosotros, nunca os olvidare.

Un expatriado vuelve a su casa, que esta en otro país, se tumba , no duerme por el jet lag y piensa. Soy feliz!

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