profesor de pinchazos

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Hoy ha sido una gran tarde.

Cabreos aparte! he aprendido a organizar por mi parte las actividades. Cuando se deja algo en otras manos, manos que tu no diriges, no puedes pretender que actúen como si fueran propias. Manos que dicen que van a colaborar y desaparecen en el último instante, sin avisar, sin dar tiempo a una alternativa. Lo único que se les puede decir es, tú te lo pierdes!

Por otro lado invitados que no aparecen y no avisan. Lo único que se les puede decir es, nadie te echo de menos!

Y ahora si, el profesor de pinchazos. Una actividad organizada para los niños que me sonríen al saludar, se comportan de manera diferente conmigo que con otras personas. La confianza ha roto el hielo, están creciendo, hace ya casi tres años que nos conocemos.

Los niños de WILL que hacen alarde de su educación, gran trabajo por parte de Pilar y de todas las personas que rodean a la Fundación, de educación y de dedicación en cada una de las tareas que realizan. De verdad, un placer colaborar, enseñarles a arreglar pinchazos, a cambiar la cadena y a pasar una magnífica tarde de miércoles.

Han aprendido algunos trucos para cuando pinchamos en ruta. Antes de utilizar el material, el kit antipinchazos, las alternativas para cuando no lo tenemos, como rellenar la cámara de ropa, cortar la cámara y hacer un nudo en cada extremo, fijar la cubierta con bridas, buscar el agujero con el oído, con arena, arreglar el agujero con calentando alquitrán, cerrar el agujero con cinta,

Con el tronchacadenas, quitar y poner los eslabones de la cadena para ajustar la longitud de la misma y evitar el desgaste de los dientes de la transmisión.

Y después arreglar un pinchazo, cada uno con su agujero y con su parche. El pegamento estaba seco y los parches no pegaban, culpa todo ello de las cubiertas que utilizo y que me han hecho olvidar como se arreglan los pinchazos, Quitar la cubierta, localizar el agujero y pegar un parche para volver a colocar dentro de la cubierta y en la bicicleta. Fácil.

Si se quiere practicar el arreglar un pinchazo para cuando estemos en ruta, se deben proporcionar las condiciones que posiblemente nos vayamos a encontrar. Nadie pincha un día soleado. Para entrenar esas condiciones en casa debemos meter las manos en el congelador cinco minutos y después tratar de arreglar el pinchazo, frente al ventilador para los días de viento, en la ducha para cuando pinchamos bajo la lluvia o la mejor de todas tratar de hacerlo dentro de un vagón de metro rodeados de personas, no vayamos a pinchar en la plaza de un pueblo en medio de China.